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GLORIA DÁVILA EN EL COLEGIO HAYA DE LA TORRE

Gloria Davila Espinoza; narradora, poeta, teatrista y maestra huanqueña estuvo por Ayacucho la semana pasada para presentar sus últimos libros publicados: Danza de la Noche (poesía), El hijo de Gregor Samsa (novela) y La Firma (novela). Aprovechando su visita la invitamos a ofrecer un recital poético y un taller de narración oral y declamación en la I.E.P. «Haya de la Torre».

El recital poético fue ofrecido a los alumnos del colegio «Haya de la Torre», un colegio de zona rural con estudiantes provenientes de zonas pobres del distrito de Vinchos. En este contexto Gloria Dávila aceptó brindar lo mejor de su arte desinteresadamente, demostrando que el artista debe tener un compromiso social con los menos desfavorecidos y con la educación.

Esta fue una recíproca muestra de poesía y música. Gloria declamó en runasimi, portugués e inglés, y los alumnos hicieron lo propio en su lengua materna (quechua) así como es enpañol. Gloria manfiestó que este fue un reencuentro con sus raíces ancestrales.

Seguidamente ingresó a todas las aulas para brindarles el taller de Declamación y Narración Oral. Los alumnos quedaron más que satisfechos y no querían que Gloria se retire.

Gracias a Gloria por visitarnos.

DESFILE, ARTE Y LECTURA

Nuestra pequeña institución educativa está haciendo lo posible por contribuir en la promoción de la lectura. Y muestra de ello es que, aprovechando dos actividades importantes desarrolladas en nuestra jurisdicción en el mes de julio: aniversario de creación política del Centro Poblado de Arizona y el Desfile Cívico Escolar por el aniversario de la Patria en el distrito de Vinchos, desplazamos nuestro módulo de lectura a esas actividades.

ANIVERSARIO DEL CENTRO POBLADO DE ARIZONA

El sábado 24 de julio se celebró el XXXI aniversario de creación política del Centro Poblado de Arizona (distrito de Vinchos, provincia de Huamanga). La celebración incluyó, entre otras actividades, el desfile escolar (donde nuestra institución educativa participó) y la tradicional herranza.

Y cómo era de esperarse, las profesoras Luisa Mendoza, Alicia Bautista y yo, no lo pensamos dos veces y en coordinación con el responsable de la APAFA desplazamos nuestro módulo de lectura "Ventana al Conocimiento" hacia la modesta plaza del Centro Poblado de Arizona con un solo propósito: inyectar a más personas el "virus" de la lectura.

Y así fue. Ubicamos nuestro módulo de lectura en una de la esquinas de la plaza del pueblo a donde niños, mayores y los propios docentes de otras instituciones se acercaban para pedir que les prestásemos algún libro.

Al cabo de unas horas inició la herranza y tuvimos que poner a buen recaudo nuestro módulo y nosotros mismos porque el ganado corría alocado por todos lados perseguido por los pobladores para marcarlos con las cintas en las orejas.

DESFILE CÍVICO ESCOLAR POR FIESTAS PATRIAS EN EL DISTRITO DE VINCHOS

El martes 27 de julio se realizó el  esperado Desfile Cívico Escolar en la capital del distrito de Vinchos en conmemoración de un aniversario más de nuestra patria.  Ahí participaron las instituciones educativas de la jurisdicción, los clubes de madre, las beneficiarias del programa Juntos, las instituciones civiles y policiales (Municipalidad Distrital de Vinchos, Centro de Salud, Juzgado, Comisaria, etc.), las rondas campesinas, entre otras delegaciones.

Otra vez más, las tenaces profesoras Luisa Mendoza, Alicia Bautista; el alcalde escolar y yo imaginamos una forma de incentivar la lectura aprovechando la masiva concurrencia de personas a la capital del distrito. Conformamos un batallón artístico, a parte de los batallones tradicionales, con quienes armamos una pequeña representación artística que mezclaban la danza, el teatro y la acrobacia circense de los zanqueros y; donde se demostraba que la libertad se lograba no solo con armas, sino también a través de la lectura.

La I.E.P. "Haya de la Torre" también se hizo presente con una delegación de estudiantes y docentes quienes, a parte del tradicional paso marcial, mostraron las cualidades artísticas de sus integrantes. Un "batallón artístico" -como lo denominamos- representó la opresión del pueblo peruano y la consiguiente liberación que dio como resultado el jolgorio de un grupo de estudiantes quienes danzaban celebrando la libertad, confundiéndose en la risa soldados y peruanos de la costa, de la sierra y de la selva.  Atrás, un grupo de alumnas con el traje típico de las Huamanguinas, bailaban un pasacalle luciendo los textos de PROMOLIBRO y un cartel que rezaba: "PROMOLIBRO: la lectura nos hará libres". Seguidamente dos muchachos portaban nuestro pequeño módulo de lectura "Ventana al Conocimiento" exponiendo los textos que más tarde se pondrían a disposición del público. Finalmente, y como cierre del paso de nuestra institución un grupo de zanqueros (entre los que me incluyo), marchaba frente al estrado formando la bandera peruana.

Una vez que culminó el desfile se colocó el módulo de lectura "Ventana al Conocimiento" en diversos lugares de la plaza principal de Vinchos; y, nuestros alumnos, las profesoras Luisa Mendoza, Alicia Bautista y yo, animábamos a los asistentes a leer los hermosos textos que adornaban el lugar.

 

PRESENTACIÓN DE "NINA Y LA CASA ABANDONADA" *

Por:  Elmer Arana Mesías

Antes de iniciar con la presentación de la novela "Nina y la casa abandonada" de Ricardo Virhuez, quiero manifestarles que mi intervención como presentador se centrará, no tanto en puntualizar los aspectos técnicos de la novela Nina y la casa abandonada pertinentes a la crítica literaria, sino en enfatizar la utilidad pedagógica que pueda generar.

 

1. Cómo llegué a conocer la obra Nina y la casa abandonada

Los alumnos (colegiales) en general hablan mucho. Y tal vez cuando hablan en demasía y el aula se torna en un diálogo desbordante, uno suele tener la idea de que sus estudiantes de comunicación (lenguaje y literatura) tienen mucho potencial que explorar; sin embargo cuando llega el momento de presentarles un texto escrito y el profesor crea un ambiente propicio y harta expectativa, es desmoralizante comprobar -muchas veces- que la expectativa se va tornando en silencio, el silencio en desánimo, el desánimo en cansancio y este, finalmente en abandono. Entonces el estudiante asume la lectura ya no como un encuentro placentero con el otro (narrador) que dice o te cuenta algo, sino -asumiendo la postura del escolar- como un enfrentamiento claro con un señor que inventa un lenguaje inaccesible para su entendimiento.

Qué le queda al profesor, entonces. Acompañar la lectura, parafrasear los pasajes más complejos para acercar el lenguaje del autor al del lector. Y en este trajín terminamos narrando las historias y el fin principal que era desarrollar la capacidad lectora termina trastocándose en comprensión -ya no escrita- sino oral.
Ahí la tarea difícil del profesor de Comunicación: seleccionar textos -en este caso literarios- que adecuen el registro lingüístico a un público determinado, en función de sus intereses, edad, etc. manteniendo el equilibrio en el manejo del lenguaje.

Confieso que en ese dilema me encontré con mis alumnos del primer grado de secundaria de la institución educativa estatal donde laboro (Haya de la Torre, Vinchos) que -dicho sea de paso- está ubicada en zona rural y cuya población escolar mayoritariamente es bilingüe.

2. ¿Qué lecturas escoger?
Es así que se me vino a la memoria el título de una novela corta muy amena que ya había tenido ocasión de compartirla con alumnos de grados superiores: "Rumi y el pincullo mágico" de Ricardo Virhuez.
Traté de agenciarme de ejemplares de Rumi... pero para mala suerte mía y buena suerte del autor, ya estaba agotada la edición.

Entonces Ricardo me propone otro título: "Nina y la casa abandonada" y al leer la sumilla: "Nina y la casa abandonada es una novela de suspenso, que hará las delicias de grandes y chicos, inspirada en la leyenda limeña de un fantasma femenino que aterroriza a los choferes en la Variante de Pasamayo", me vino una interrogante: ¿Estarán mis alumnos, en condición de comprender una novela ambientada en un espacio ajeno a su realidad cotidiana? Casi inconscientemente una voz proveniente de las instancias de gestión educativa, me decía: "profesor, tenemos que ser cuidadosos al asignarle lecturas a nuestros alumnos, estas deben contextualizarse. ¿Cómo van a comprender (los alumnos) textos sobre el mar, las gaviotas si jamás las han conocido?".

Encogiéndome de hombros decidí asignarles la lectura "Nina y la casa abandonada". La idea inicial era desarrollar la lectura de la novela en el aula paulatinamente y por secciones. Me ayudaría de medios audiovisuales previos para que los alumnos ubiquen la variante del Pasamayo, el arenal, la neblina brumosa que la cubre, etc.

La primera cita con la obra llegaría dentro de una semana. Y cuando me aprestaba a hacer uso de todo el arsenal pedagógico que había preparado: equipar el aula con los medios audiovisuales, presentarle el glosario respectivo, aplicar el subrayado, el sumillado, el parafraseo, etc.; mis alumnos me interrumpieron manifestando que muchos ya habían concluido la lectura y otros tantos estaban en ese camino.
Eché mis pertrechos al suelo y sorprendido, sumamente incrédulo, comencé a lanzar "disparos" (preguntas) para comprobar que no se trataba de una argucia más a que los estudiantes recurren cuando quieren "distensionarse" (relajarse) sino que efectivamente habían comprendido el contenido de la novela. Y cada uno de mis "disparos" fue neutralizado por una ráfaga de respuestas que sobrepasaban mi propia comprensión literal del texto.

Entonces terminé por aceptar que efectivamente Nina y la casa abandonada había sintonizado con los intereses y expectativas de mis alumnos, a tal punto que inicié a hurgar en las razones:

3. El texto frente a mis alumnos

a. La forma
El tamaño del formato de Nina... permite su portabilidad. El lector lo lleva a donde quiera y lo lee donde pueda: en el aula, en el recreo, en su casa, etc.

El formato de las letras (grandes) hace que el lector le pierda el temor que le causa los libros con letras pequeñas donde no hay espacio ni para sumillar.

b. Una historia atrayente
En la contratapa de la obra figura la sumilla que resume el contenido del texto. Con ello el lector realiza una primera aproximación a lectura que le genera intriga.

El mismo autor manifestaba que si bien en la poesía importa más la forma; en la narrativa lo es el fondo. Una novela, en este caso, debe asegurar una historia atrayente.

Nina y la casa abandonada narra las aventuras fantásticas y terroríficas que le ocurren a una familia en un paseo de fin de semana.

Nina y Daniel obtienen buenas calificaciones en el colegio. Sus padres los premian con un paseo a Huarmey en compañía de sus compadres.

En el trayecto, en la variante de Pasamayo se toparán con el espectro de una monja que los perseguirá hasta descubrir que en los arenales aledaños existe una casa abandonada que antaño fue una iglesia destinada al castigo de niños que eran tomados prisioneros.

Nina, la adolescente, desenredará cada una de los conflictos que embrollan a los visitantes.

c. Adecuación del lenguaje
Un gran obstáculo o facilidad para lograr la comprensión de un texto (una novela en este caso) es la adecuación de la lengua. Si la lengua es la que comunica las ideas, y ella no se adecua al lector, simplemente no hay comunicación efectiva. Por ello es necesario que el autor identifique el público al que dirige su obra.

Nina y la casa... tiene el acierto de conjugar un lenguaje que oscila entre lo coloquial y lo culto: mi padre nos había acusado de ser flojos, holgazanes, cabezas huecas, tontos, burros y un sinfín de deliciosos adjetivos. (p.10).

Donde el manejo literario a nivel discursivo (figuras, tropos) se da sutilmente y es casi imperceptible: mi hermana... era bastante bonita aunque en su cerebro habitase el aire (p. 11).

Seguimos el desvío y enseguida se abrió ante nosotros la imagen del mar inmenso y azul, y las olas que dibujaban sus blancas espumas al reventar suavemente en la arena. (p. 34)

d. El mundo representado
No es cierto que las lecturas siempre deban contextualizarse a nivel del contenido. En el aspecto formal en gran medida si es importante. Pero reducir las lecturas a solo aquellas cuya representación se enmarque en el entorno del estudiante conduciría a un desconocimiento de otras realidades.

¿Quién conoció una ballena directamente o un volcán en erupción? ¿Por qué sabemos que Saturno es un planeta que tiene un sistema de anillos? ¿Alguien ha tenido contacto con un dinosaurio? ¿Cómo sabemos que el núcleo externo de la tierra está en estado líquido y que su temperatura puede superar los 6.700 ºC?
Con estas preguntas sólo quiero sostener que la lectura literaria y la no literaria no sólo deben representar el entorno del estudiante sino que debe ser el vehículo que le permita acceder a otras realidades. Por ello expreso mi discrepancia con algunos docentes que tienden a seleccionar lecturas "acordes a la realidad del estudiante" como si este fuera un ermitaño que no emigrará de su cueva.

Un niño de la sierra puede bien leer historias de la sierra, de la costa o de cualquier otra realidad. De ello depende la adecuación lingüística del texto.

Nina... representa hechos ficcionales que se desarrollan en Pasamayo y Huarmey básicamente. La fantasía y la realidad se mezclan en esta obra. Pero la fantasía adquiere carácter mítico al sustentarse en la colectividad. Ya que todo un grupo la acepta y la asume verdadera. Las creencias en fantasmas que penan  hasta que alguien logre concretar algunos deseos que en vida no pudo lograr; como por ejemplo desenterrar objetos valiosos o cumplir con sepultar y dar el responso a quienes fallecieron en circunstancias adversas, son expresiones de imaginario popular presentes en muchas culturas; por ello es que la trama presentada en esta novela donde el espectro de un anciano pide que le ayuden a incendiar una iglesia vetusta donde padeció torturas en su infancia a manos de unas monjas inhumanas, es asumida y aceptada por los lectores. La obra gana en verosimilitud porque se apoya en esas creencias que aún sobreviven.

Un dato a resaltar es que dentro de la confusión y el temor creados por la aparición del fantasma de la monja en la carretera de la variante de Pasamayo, sean los niños y sobre todo Nina los que actúan con mayor lucidez que los adultos. Es Nina quien se explica los hechos en términos casi legendarios y encuentra una lógica que los adultos dentro de su racionalidad no comprenden:

Conozco una leyenda urbana -dijo Nina- dicen que hay una mujer que se presenta a los choferes solitarios. Algunos la recogen en ruta y ella se sienta a su lado. Otros, la dejan en la pista porque presienten el peligro; entonces, la mujer persigue al chofer que no cayó en sus encantos... Al voltear a mirarla, descubre una calavera... el chofer pierde el control... y se va al abismo. (p. 27)

No había rastros del anciano... Recostado contra las piedras, casi cubierto de arena se encontraba el cadáver del viejo Juvencio Tume. Había muerto hace decena de años atrás. Nina no hizo comentarios. Estábamos pensando lo mismo y no era necesario decir nada. El anciano... solo quería una cosa: que le ayudemos a terminar su tarea. (pp. 64-65)

Finalmente cabe decir Nina y la casa abandonada es una obra hecha para leerse de un solo tirón. Está dirigida básicamente a un público escolar pero ello no impide que cualquier lector de cualquier edad pueda acercarse a ella y disfrutar de una historia donde la fantasía y la realidad de entremezclan y te capturan de inicio a fin.

Ricardo Virhuez al lado de Luisa Mendoza y Mark Cox antes de la presentación.
Elmer Arana, Federico Altamirano, Mark Cox y Ricardo Virhuez
Intermedio musical durante la presentación de Nina...

* Artículo leído en la presentación de la novela "Nina y la casa abandonada" de Ricardo Virhuez Villafane el 16 de junio de 2010 en el auditorio del local Garcilaso de la UNSCH en el marco de la realización del VII Congreso Nacional Lingüístico Literario.

EL COLEGIAL

 

Yo soy el párvulo colegial,

El niño que escupe furia cuando tiene hambre

Y mea sobre los parques trasnochados.

 

A mí la vida me debe mucho.

Me debe, por ejemplo, una sonrisa sin sarro.

Me debe un desayuno a la altura de mi orfandad.

 

Yo soy el escolar desharrapado

A quien no deben imitar los niños buenos.

El expatriado de las sillas sin escuela,

El que juega en clases

y transpira melancolía en el recreo.

 

Tengo un retazo orlado de uniforme,

un puente padre y un padre ausente

Tengo una carpeta en el espejo,

Un cuaderno de 100 vacíos A4,

Unas manos dibujando el espanto

Y unos ojos que de mucho llorar leen.

 

Si me vieran por las noches tirando de su cartera

Deberán entenderme

A mí la vida me debe un poco de cartera.

Si me vieran agraviando su cerradura

Deberán entenderme

A mí la vida me negó una casa con cerradura.

Si me sorprendieran sobre una muchacha infame

Deberán entenderme

A mí la vida me negó el pecho de mi madre.

 

Si en cambio vieran sosegada mi pata de cabra

Tendrán que huir azorados

Porque ya no seré el ristrón que con mustios pastos se conforme

Mi orfandad ya no se saciará con carteras ni cerraduras

Mis extensiones de pequeño tirano

Alcanzarán el sol, las calles, los bancos y los descampados.

 

Claro,

Esto puede cambiar

Aún puedo ser el ristrón de las colinas

Aún puedes acercar a mi boca

Un poco de cartera remojada en caricias,

Y  una no escasa ración de escuela.

  

Huamanga, 2:49 del frígido 04 de setiembre de 2009

El ermitaño de la acera agreste

¿Es el maestro de escuela el responsable de la crisis educativa?

¿Es el maestro de escuela el responsable de la crisis educativa? ¿Será verdad que ellos no tienen la capacidad académica ni profesional para conducir la educación?

Los resultados aparentemente lo responsabilizan: los profesores no aprueban los exámenes, recurren a la compra de las pruebas, otros tantos son violadores, conflictivos, alcohólicos, desactualizados, etc.

Veamos el caso de los exámenes de nombramiento, sobre todo del 2008. Desde el primer Concurso Nacional de Nombramiento Docente llevado a cabo el 2008 en el marco de la Ley Nº 29062, Ley de la Carrera Pública Magisterial, se ha puesto a los profesores en la mira de fusil. Los resultados mostraban que solo el 4% de los postulantes habían logrado la valla de la nota 14.

Esto fue asumido como carne de cañón por el gobierno y sus seguidores. No era posible que los profesores del Perú sean incapaces de aprobar un examen. Se cuestionó la capacidad del magisterio para conducir el proceso educativo y ante titulares alarmistas de la prensa como PROFESORES BURROS se obligó al docente a pasar por el callejón oscuro. Ahí Alán García, un ministro de desempeño mediocre en la universidad y periodistas parcializados como Raúl Vargas llegaban a conclusiones tajantes: el profesor era el responsable de la crisis educativa y por ende no merecía ser nombrado ni contratado. La difusión mediática hizo que los padres de familia también se adhirieran a esta opinión.

Este fue un punto vital a favor del gobierno. Se había logrado el desprestigio del magisterio y de taquito, también el del SUTEP, gran escollo de los gobiernos derechistas. Este desprestigio fue total, hubo quienes inclusive pedían que la labor educativa pase a manos de “especialistas”. Es decir que el área de Comunicación sea dictaba por un lingüista; Ciencia, Tecnología y Ambiente por un biólogo; Ciencias Sociales por un Sociólogo o Historiador, etc.

El concurso del 2008 apuntaba a demostrar la incapacidad docente. A pesar que la prueba que se administró contenía preguntas ambiguas, con más de una respuesta, y las preguntas del área eran casi para especialistas, el magisterio ya estaba desprestigiado, por consiguiente y dado que se requería profesores para aplicar la Ley de la Carrera Pública Magisterial, el ministerio dio una segunda oportunidad. En esta ocasión el número de aprobados bordeo el mil. “Son maestros competentes que la educación necesita” decía el ministro de educación en claro enfrentamiento a los profesores pertenecientes a la Ley del Profesorado.

No se puede negar que haya profesores que no soporten la mínima prueba, eso es cierto; pero también los hay de aquellos que han asumido su rol a la altura de las circunstancias actuales. El gobierno olvida que fue Fujimori quien creó facultades de educación en casi todas las universidades del país y sobre todo los Institutos Pedagógicos Privados. “De los 326 Institutos Pedagógicos del Perú, 146 son públicos y 179 son privados, y la gran mayoría de los institutos pedagógicos privados fueron creados durante el fujimorismo”.[1]

Es de estos institutos y universidades privadas de donde egresa el mayor porcentaje de docentes anualmente. Sus egresados, con remotas excepciones, demuestran un desempeño deficiente. Los famosos proyectos de innovación como modalidad de titulación permitían la titulación en masa a través de la construcción de pabellones de computación, servicios higiénicos y lozas deportivas donde el aspecto académico y la formación profesional quedaban de lado.

Sucede que la carrera docente ha sido asumida como el último recurso de profesionalización. Aquellos que no accedieron a carreras de mayor “prestigio” como las de ingeniería, medicina, derecho, etc. optan por ser educadores. Y el sistema lo permite. Lo permite porque asigna un presupuesto exiguo y un sueldo mediocre que no atrae a los mejores estudiantes de la secundaria.

“Se estima que anualmente se gradúan, por lo menos, 22 mil nuevos profesores, aunque el mercado solo necesita 6.000”. [2] Ante el problema del exceso de docentes y su baja calidad el gobierno aprista optó por imponer la nota mínima de 14 también para el ingreso a los institutos pedagógicos y la suspensión de creación de más instituciones formadoras de profesores hasta el 2011. Es decir con ello se pretende controlar el incremento de profesores y asegurar la formación de mejores docentes a partir de la nota 14 como requisito de ingreso en los exámenes de admisión.

Pero la baja calidad de los profesores también está en las facultades de educación de las universidades. Los “catedráticos” encargados de la formación de futuros docentes siguen siendo licenciados, muy pocos ostentan estudios de postgrado, no presentan publicaciones de textos, no escriben artículos para revistas educativas. ¿Un ciego podrá conducir a otro?

Aquí entra a tallar el problema de la acreditación de las instituciones formadores de profesores. Constantino Carvallo afirma que si se aspira a contar con mejores maestros, resulta urgente también poner en marcha de una vez el sistema de acreditación y evaluación de los centros de enseñanza superior. Con ello coincidió Patricia Salas, presidenta del Consejo Nacional de Educación. "Puede mejorar la materia prima, pero eso no basta. Se debe poner el ojo en la calidad de la formación que imparten los pedagógicos y abordar el problema en toda su complejidad".

Entonces la formación profesional del docente es el resultado de largos años de políticas mezquinas. De un sistema que no prioriza la educación como factor de desarrollo. De gobiernos que quieren desviar su responsabilidad al profesor que es el resultado de un sistema educativo nefasto.

Aunque el profesor se esmere por mejorar y actualizarse a la larga el sistema lo termina anquilosando. El ministerio no propicia convenios ni becas para estudios de postgrado en educación. El profesor debe asumir esta responsabilidad con el magro sueldo que percibe. Las Unidades de Gestión Educativa y las Direcciones Regionales de Educación en lugar de guiar al profesor lo desorientan.

Como conclusión cabe decir que en el sistema educativo confluyen muyos agentes: los profesores son uno de ellos, pero también están los alumnos, los padres de familia, la comunidad, el ministerio de educación y las instancias de gestión descentralizada. Se ha evaluado ya a uno de los agentes: el profesor. Ahora evaluemos el desempeño a otro agente; por ejemplo al ministerio y al gobierno. ¿Obtendrán la nota 14?

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 [1] Leonardo Sanchez Coello: "Nota mínima para ingresar a un instituto pedagógico será de 14". 19 de enero de 2007

[2] Iván Herrera Orsi, 19 de enero del 2007.

La partida del maestro: hasta siempre Otto Valladares Rodríguez

Una de la última veces que lo vi estaba sentado en su cama sostenida por cajas repletas de libros. Leía un pequeño relato sobre las peripecias de un maestro de escuela rural. Cuando terminó de leer  noté que tenía los lentes empañados. Había deslizado unas lágrimas sobrecogido por la intensidad del texto. Largamente se le notaba el espíritu sensible que se conmueve ante el sufrimiento ajeno. "Caramba, Elmer, hay tantas cosas por hacer en la educación que da cólera que existan sinvergüenzas que pierdan la oportunidad de cambiar eso". Sentí que entre él y los espíritus más humildes existía una comunión innata.

La situación en la que vivía llamó mi atención: un cuarto pequeño lleno de cajas con libros, frutas para aplacar el hambre, papeles. Es que Otto pertenecía a esa estirpe de hombres grandes que desde la carencia engendraba sabiduría. La humildad, la modestia, la sencillez son palabras que para ser conceptuadas requieren de otras dos palabras: Otto Valladares.

En él era raro el disgusto. Se detenía a saludar a cuanta persona lo asaltaba en la calle; desde el gran funcionario hasta el discreto profesor rural. Una persona que por voluntades mediocres tuvo que cesar de la universidad donde la corrupción había echo su nido. Salió de ella para bien de la educación. Es que en todo lugar es peligroso mantener a personas que no doblan la espalda ante la arbitrariedad. El podía darse el lujo de andar con la cabeza alta. Algo que muchos "catedráticos" seguro no lo harán. Hace falta muchos hombres como él para que un sistema como este cambie de rumbo.

Eran las siete de la noche, minutos más, minutos menos, de un tres de enero. En algún lugar de Lima se iba Otto. De él nos quedará el hálito de la esperanza, de la entrega, de la pasión por la educación. Ahora no vale los discursos ni los pésames lacrimógenos. Ahora queda acercarse a la mesita de noche y coger un libro para que él jamás muera.